Red
Colombiana de Acción frente al Libre Comercio y el Alca, Recalca
Bogotá, 8 de febrero de 2006
El Presidente Alvaro
Uribe pidió al Presidente
boliviano Evo Morales que vote a favor de la reformulación de
la decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), a
cambio de que Colombia garantice mercados para las oleaginosas bolivianas
en las negociaciones del TLC con Estados Unidos.
El gobierno de Uribe está ansioso de firmar un TLC con Estados Unidos,
aún tomando como base de negociación los textos del TLC firmado
entre Perú y Estados Unidos referidos a patentes y protección
de datos de prueba.
En noviembre del año pasado, Uribe instruyó a sus funcionarios
considerar como “techo” de la negociación el texto del Decreto 2085
de 2002, el cual reglamenta la forma de proteger los datos de prueba suministrados
al Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos de Colombia
(INVIMA) para obtener permiso de comercialización de medicamentos y
agroquímicos.
Sin embargo, el Tribunal Andino de Justicia concluyó que dicho Decreto
viola el ordenamiento jurídico de la comunidad porque fija plazos “de
exclusividad” para la información suministrada para obtener registro
sanitario de nuevas entidades químicas, una forma de protección
que no se encuentra contemplada en el artículo 266 de la Decisión
486 de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). De ahí que el TAJ conminó al
gobierno colombiano a reconsiderar su decisión.
En un intento de cubrirse las espaldas y de evitar sanciones futuras de la
TAJ por las seguras violaciones de la normatividad en las negociaciones del
TLC con Estados Unidos, Uribe propuso modificar la legislación andina
y adaptar el artículo 266 de la Decisión 486 a los postulados
del libre comercio de Washington.
El artículo 266 original indica textualmente: “Los Países Miembros,
cuando exijan, como condición para aprobar la comercialización
de productos farmacéuticos o de productos químicos agrícolas
que utilizan nuevas entidades químicas, la presentación de datos
de pruebas u otros no divulgados cuya elaboración suponga un esfuerzo
considerable, protegerán esos datos contra todo uso comercial desleal.
Además, los Países Miembros protegerán esos datos contra
toda divulgación, excepto cuando sea necesario para proteger al público,
o salvo que se adopten medidas para garantizar la protección de los
datos, contra todo uso comercial desleal. Los Países Miembros podrán
tomar las medidas para garantizar la protección consagrada en este artículo”.
Es decir, el artículo faculta a los países a obviar las protecciones
de la propiedad intelectual en caso de necesidad pública.
El 31 de enero de este año, el gobierno colombiano propuso al Consejo
de la CAN modificar el último párrafo del artículo 266
agregando la siguiente potestad: “Estas medidas podrán incluir el establecimiento
de plazos durante los cuales los Países Miembros no autorizarán
a un tercero (…) comercializar un producto con base en dicha información”.
De esta forma, el gobierno colombiano intenta adaptar la legislación
de la CAN a las exigencias del TLC para liberarse
del fallo del TAJ, en beneficio de un puñado de multinacionales farmacéuticas
y en perjuicio de los pueblos de la región andina.
Uribe se desdice
En noviembre de 2004 el gobierno de Uribe definió que la
regulación vigente en Colombia (Acuerdo ADPIC de la OMC y Decisión
486 de la CAN) protegían adecuadamente los derechos de propiedad intelectual
y, por ende, prometió no firmar un tratado tipo CAFTA, el cual contiene
estándares de protección superiores y “altamente inconvenientes
para Colombia”.
Sin embargo, 15 meses después el mismo Uribe acepta negociar el cierre
del TLC con Estados Unidos tomando como base los textos del TLC Perú que
constituye un “CAFTA plus”, es decir un tratado aún más inconveniente
que el CAFTA.
Un estudio divulgado por la OMS-OPS en noviembre pasado concluye que si Colombia
llegara a ceder a las pretensiones de los Estados Unidos en materia de alargamiento
de las patentes, protección de datos y linkage (pretensiones que acogen los
textos del TLC Perú que servirán de base para el cierre de la
mesa de propiedad intelectual), se generaría un aumento del gasto en
salud muy grande, alrededor de 940 millones de dólares anuales, que
tendrían que salir de los presupuestos insuficientes de las instituciones
integrantes del Sistema de Salud o del bolsillo de los 14 millones de colombianos
pobres que no forman parte del Sistema.
La OPS estima que perderían el acceso a los antirretrovirales 4.400
enfermos de sida cada año, los cuales estarían condenados a morir
en un lapso promedio de cinco años. Estudios de la Universidad Nacional
de Bogotá [1] y del Ministerio de Salud del Perú sobre dicho
país [2] coinciden con las conclusiones de la OPS.
El chantaje
Fuentes extraoficiales, pero muy confiables, confirmaron que Uribe llamó por
teléfono al Presidente boliviano Evo Morales para pedir su colaboración
en la tarea de acomodar la legislación andina a las exigencias norteamericanas
y de esta forma allanar la firma del TLC.
Si Bolivia acepta la propuesta, Uribe se comprometió a defender
el mercado colombiano para las exportaciones bolivianas de oleaginosas, que
cada año ascienden a casi 80 millones de dólares.
El Presidente Morales pidió a su colega norteamericano George W. Bush
ampliar el tiempo de vigencia de las preferencias arancelarias para los productos
no tradicionales bolivianos, especialmente los textiles, y solicitó a
Colombia disminuir la cuota ofrecida a Estados Unidos en la negociación
del TLC para la importación de torta de soya de 55 mil a menos de 20
mil toneladas métricas.
[1] Universidad Nacional de Colombia, Centro de Investigaciones para el Desarrollo, “Impactos
del Tratado de Libre Comercio Colombia – Estados Unidos en el Sector Salud
del Distrito Capital”, Bogotá, mayo de 2005.
[2] Ministerio de Salud del Perú, “Evaluación de los Potenciales
Efectos sobre Acceso a Medicamentos del Tratado de Libre Comercio que se negocia
con los Estados Unidos de América”, Lima, Perú, abril de 2005.
|