BIOCOMBUSTIBLES

   

La fiebre del  ‘oro verde' contagia a productores e  inversionistas  

En Panamá se  pueden sembrar hasta 50 mil hectáreas de caña de azúcar para  producir etanol
  

 Manuel Luna   mluna@estrelladepanama.com
   
 Actualmente Panamá se encuentra en periodo de zafra.

El etanol se  presenta como la principal alternativa para reducir la dependencia del  petróleo, y en ese sentido, potencias como Brasil y Estados Unidos se han  unido para impulsar la producción de este combustible  vegetal.

Panamá, por su parte, ha empezado a dar los primeros pasos  para incentivar la producción de etanol, a través de la caña de  azúcar.

El viceministro de Comercio Interior, Manuel José Paredes,  dijo que se realizan los últimos toques a la reglamentación que regirá la  explotación de este rubro en el país, sin embargo, dijo que aún no se ha  decidido si será a través de una ley o de un decreto de  Gabinete.
Explicó que lo que se busca es producir etanol, tanto para el  mercado local, como para la exportación.

Sin embargo, Paredes  advirtió que el etanol no es una herramienta para reducir el precio de la  gasolina.

De acuerdo a un estudio realizado por la empresa  INTRACORP, en Panamá se necesitaría construir cuatro plantas para cubrir  la demanda local, para lograr una mezcla de 10% de etanol por cada galón  de gasolina y además hay que invertir otros 38 millones de dólares en  tierras y maquinarias de siembras. Se estima que las ganancias podrían  redondear los 20 millones de dólares.

La producción inicial de  etanol en Panamá podría alcanzar los 17 millones de galones.
Paredes  descartó que la producción de etanol vaya a generar un desabastecimiento  de azúcar y agregó que ambos mercados son muy atractivos.

De  acuerdo al estudio, en Panamá se pueden sembrar hasta 50 mil hectáreas de  caña de azúcar sin tener que sacrificar la producción agrícola ni  reforestar los bosques.

Panamá tiene una ventaja

El costo de  etanol producido en Panamá será de 1.39 dólares por galón, 29 centavos más  de lo que representaría importar el etanol de Brasil. Sin embargo, para  exportar este producto a Estados Unidos, Brasil tiene que pagar un  impuesto de 45 centavos por galón, además de una tasa del 2.5%, mientras  que el producido en Panamá ingresaría libre de arancel de ratificarse el  tratado de libre comercio (TLC) entre Panamá y EEUU. Pero para proteger la  industria local, el gobierno tendría que aplicar un impuesto superior a  los 30 centavos por galón.

Cuatro ingenios

Actualmente operan en  el país cuatro ingenios azucareros; Ofelina, Santa Rosa, La Victoria y  Central Azucarera que producen tres millones de toneladas de azúcar al  año.

Paredes indicó que el objetivo inicial era crear una ley para  regular la producción de biocombustible para el mercado local, pero agregó  que luego de las negociaciones del TLC con Estados Unidos se ha abierto  las puertas para la exportación.

El presidente norteamericano  George Bush y su homologo brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva firmaron  recientemente un memorando de entendimiento mediante el cual se  comprometen a investigar e invertir en la producción de biocombustible,  para aumentar la oferta y disminuir la demanda de petróleo.

Ambos  países también acordaron incentivar la producción de combustible vegetal  en los países centroamericanos y del Caribe. Durante la última visita del  presidente Martín Torrijos a Washington, el tema de etanol formó parte de  la agenda de conversación con el mandatario norteamericano.

Sobre  este tema, el presidente de Unión Nacional de Consumidores de la República  de Panamá (UNCUREPA), Pedro Acosta, expresó su respaldo a la producción de  combustible alterno, pero añadió que debe establecerse una política de  producción, para no sacrificar rubros alimenticios. El estudio de  INTRACORP también establece que la producción de biodiesel, a través de la  palma aceitera se necesitaría de una inversión de 75 millones de dólares,  67 en siembra y ocho en dos plantas de producción. Con esta inversión se  producirían 24 millones de galones anuales, que representa el 10% del  consumo de diesel en Panamá y se requeriría sembrar unas 19 mil  hectáreas.

Inversionistas locales y propietarios de los ingenios  azucareros están a la espera que el gobierno defina el tema de la  reglamentación, para determinar si incursión en este nuevo  producto.

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