El precio de los alimentos se dispara en todo el mundo
Redacción Política
Un fenómeno hace poco impensable está azotando al mundo: el
incontrolable alza de los precios de los alimentos. La advertencia
oficial la hizo en diciembre las Naciones Unidas en un alarmante
informe recogido por los grandes medios del mundo. El organismo afirmaba
que un cambio "sin precedentes está ocurriendo en la provisión de
alimentos en el mundo" y que el riesgo de amplios sectores de la
humanidad sufran de hambruna es "muy serio".
El informe de la ONU señala que el índice de precios aumentó en un 40 %
durante el 2007, comparado con el 9 % del año anterior. Los estudios
aseguran que el crecimiento del costo de las importancias de los países
más necesitados alcanza el 25 % en el 2007.
Eso no es todo, la ONU advertía que las reservas de cereales en el mundo
se agotan mucho más rápido de lo imaginable. Las reservas de trigo han
disminuido en el 211% el año pasado y se hallan en los niveles más bajos
desde 1980. Eso equivale a 12 semanas de consumo mundial, mucho menos
que el promedio de 18 semanas en el período comprendido entre el 2000 y
el 2005.
La alarma de las Naciones Unidas no es aislada. Una simple búsqueda en
la Internet permite ver que el tema es tratado por la prensa de todo el
mundo.
El prestigioso y equilibrado Christian Science Monitor acaba de
anunciar una edición especial con los ocho temas que, según ese diario,
marcarán al mundo el año que viene. El precio de los alimentos es uno.
La conservadora y escéptica revista The Economist dedicó su edición de
diciembre al tema con un título en portada que dice "El fin de la comida
barata".
Pero ¿cuáles son las causas de este fenómeno?
No precisamente las malas cosechas, según coinciden todos los estudios
citados ya sea por The Economist, el Christian Science Monitor (CSM) o
el New York Times que hizo un prolijo análisis del estudio de las
Naciones Unidas. Al contrario, las cosechas, con excepción de
Australia donde hubo sequía, fueron excelentes .
Según los estudios publicados por el CSM y The Economist, existen dos
factores que han empujado a los precios de los alimentos a niveles que
no han sido vistos desde hace 30 años.
Uno es que en China e India ha aumentado significativamente el consumo
no solo de cereales sino de carne. Los animales, dice el CSM, tienen que
ser alimentados con cereales antes de ser faenados. El otro factor, dice
el diario, es que cada vez son más las siembras que se destinan a hacer
biocombustibles en lugar de alimentos.
Al mismo tiempo, las reservas mundiales de cereales y productos lácteos
están cayendo, lo que pone nerviosos a los mercados y a los precios
volátiles.
Pero ¿qué tanto influyen los biocombustibles?
Algunos analistas citados por el CSM estiman que un 30 % de la cosecha
de maíz en los Estados Unidos fue destinada, durante el 2007, a la
fabricación de etanol, doblando la cifra del 2006. El propio Gobierno
de los EE.UU. predice que si el mundo finalmente se adhiere a este nuevo
tipo de combustible, el precio del maíz se elevará hasta en un 26% para
el año 2020 y que los precios de las oleaginosas en un 18%.
Si el Gobierno se decide a duplicar los esfuerzos por producir etanol,
los precios del maíz crecerán en un 72% y las oleaginosas un 44% en 12
años más.
El factor carne
El otro motivo del alza de los alimentos es el aumento del consumo de la
carne en India y China. The Economist mira este punto de la siguiente
manera: "El uso de los granos para pan y tortillas está vinculado con
el crecimiento de la población que en los últimos años ha sido más bien
estable. En cambio, la demanda de carne está atada al crecimiento del
poder adquisitivo y el PIB mundial ha crecido durante cinco años
consecutivos al 4%". Según The Economist, hay cientos de millones de
personas en India y China que ahora pueden comer carne. En 1985 el
promedio de consumo de carne en la China era de 20 kilos al año. Ahora
es de más de 50 kilos.
Esto ha hecho que los agricultores estén pensando en sembrar granos para
alimentar animales. Ahora cultivan 250 millones de toneladas más de
granos para alimentar ganado que hace 20 años. La ecuación que explica
esto es simple: se necesita más granos si se los come transformados en
carne que en pan o tortillas.
En su editorial, The Economist sostiene que este fenómeno puede afectar
a inmensos sectores humanos, sobre todo los que viven en las zonas
urbanas de los países en desarrollo. Pero también puede ser beneficioso
para otros países productores de alimentos.
"Estamos preocupados porque todo indica que estamos enfrentando la
perfecta tormenta para la hambruna mundial", dijo Josette Sheeran del
Programa Mundial de los Alimentos, de la ONU, en una reciente entrevista
publicada en el New York Times.
Los ganadores
Los exportadores sacarán provecho
Los países productores de alimentos, si sus gobiernos adoptan políticas
correctas y no toman medidas como la prohibición de exportar, pueden ser
grandes beneficiarios, sostiene The Economist.
Países como la India, Sudáfrica y Suazilandia pueden ser amplios
ganadores. Otros como Malawi o Zimbawe, si vuelven a estimular sus
siembras, también podrán beneficiarse de la tendencia.
Otros países desarrollados como los EE.UU., los países europeos o
Australia no tendrán mayores problemas porque con tecnología y dinero
podrán sortear estos problemas, opina, por su lado, el informe de las
Naciones Unidas que fue presentado hace poco en Bali.
Países con poblaciones que tienen como base de la alimentación productos
que nos son utilizados para hacer etanol o para alimentar ganado también
pueden salir ilesos. La papa andina es un caso.
Los perdedores
Los importadores pagarán mucho
Los grandes importadores de comida serán, sin duda, los perjudicados
por esta tendencia que, al parecer, va a durar aún varios años. The
Economist señala entre estos países al Japón (que acaba de declarar en
emergencia a los cereales), México y Arabia Saudita. Estos países, dice,
podrían pagar las alzas pero hay otros que muy difícilmente.
Entre estos están Bangladesh y Nepal, en Asia y Benin y Niger, en
África. Los países en desarrollo gastarán USD 50 000 millones en
importar alimentos en el 2008, 10% más que el año pasado.
Gary Beker, el laureado premio Nobel de Economía, sostiene que esta alza
de los precios afecta por igual a países ricos y pobres. Pero que la
diferencia está en las dimensiones. En los países ricos, el nivel de
vida bajará en un 3%, mientras que en los muy pobres bajará en un 20 %.
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