EUROPA

Cómo los transgénicos se sacaron de los supermercados
Independent on Sunday, 9 Julio 2006 Inglaterra

Hace 7 años, cuando el periódico The Independent on Sunday comenzó su campaña para informar sobre los transgénicos, 60 por ciento de los productos en los supermercados contenían ingredientes provenientes de transgénicos.  Ahora sólo dos productos aún los usan.
 
Entonces se creía que el cultivo de transgénicos en Inglaterra ocurriría en un año. 53 transgénicos esperaban confiadamente su aprobación, pero ni una sola planta transgénica ha sido aprobada, ni plantada en ese país, ni se espera que esto cambie pronto. En su momento parecía imposible sacar a los transgénicos de nuestros alimentos, las grandes transnacionales biotecnológicas parecían indetenibles: Monsanto, a la cabeza de ellas, parecía tenerlo todo para convertirse en la corporación más grande y poderosa del mundo. Tenía el apoyo total del gobierno de Tony Blair que quería hacer de Inglaterra el "Centro  Europeo" de la biotecnología. Tanto el gobierno norteamericano como algunas organizaciones científicas británicas lo presionaban para que se avanzara en esta dirección.
El Primer Ministro desechó la opinión pública contra los transgénicos como “llamarada de petate” y eso parecía ser. En lucha contra los Goliaths de las transnacionales y el gobierno, se unieron un grupo de Davides, desde el Príncipe Carlos hasta grupos como Greenpeace, Amigos de la Tierra y la Asociación de Suelos, en lo que parecía una causa perdida.

Pero entonces, entró en acción la más poderosa fuerza -hasta entonces ignorada- de los consumidores que al informarles de la posible presencia de transgénicos en sus alimentos, simplemente se negaron a comprarlos. El público logró lo que el Congreso no pudo hacer: lograron detener lo que parecía indetenible.  

En 1999 se demandó una moratoria de tres años a la siembra de transgénicos, mientras se realizaban mayores investigaciones. Tras un fuerte cabildeo logramos que el secretario de medio ambiente Michael Meacher, convenciera a la industria biotecnológica de aceptar esta moratoria, mientras el gobierno conducía estudios. Los experimentos, estaban diseñados para aprobar a los transgénicos. Todos sabían que el principal peligro de los transgénicos es que podían polinizar plantas silvestres, creando supermalezas, así que los experimentos ignoraron este tema, enfocándose en el tema relativamente menos importante de los efectos de los herbicidas sobre estas plantas. Todos esperaban que esta treta legal funcionaría para permitir la siembra de transgénicos, incluso los ambientalistas que cuestionaron por todos los medios la siembra de estos cultivos modificados genéticamente (Lord Melchett, entonces la cabeza de Greenpeace fue arrestado junto a 20 activistas por arrancar estos cultivos, solo para ser exculpados por un Jurado). Cuando los resultados de estos experimentos fueron publicados se supo que los cultivos transgénicos eran más dañinos a la vida silvestre que los cultivos naturales, incluso con pruebas básicas.

La opinión pública se había turnado contra los transgénicos. Tanto la industria como el gobierno creyeron que esta controversia moriría y sería olvidada pero estaban equivocados. Al terminar los experimentos,  84 por ciento de consumidores británicos decidieron que NO querían comer transgénicos. Las cadenas de supermercados tuvieron que responder a esta demanda y los grandes fabricantes de alimentos tuvieron que renunciar a  usarlos. Monsanto cerró sus negocios en cereales en Inglaterra y Europa, y la industria retiró los 53 transgénicos que habían creído que obtendrían aprobación.
 
Para ver el artículo original de Sujatha Byravan Ph. D. Presidenta del Consejo para una Genética Responsable puede visitar http://www.gene-watch.org . Traducción de Greenpeace México.
Fuente:
Noticias sobre maíz, transgénicos y consumidores
22 de julio, 2006 No 0625
Boletín semanal preparado por Greenpeace México