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Apoyen a Declarar al Ecuador Libre de Transgénicos

Qurid@s amig@s

Las organizaciones del Ecuador que estamos peleando por un Ecuador Libre de Transgénicos queremos solicitar a ustedes que nos apoyen por medio de adherirse a esta carta dirigida al Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, que está haciendo todos los esfuerzos por declarar al país libre de transgénicos, enfrentando la fuerte presión de la industria.

Si desea apoyarnos, pueden hacerlo en esta dirección electrónica.

Un saludo solidario

Elizabeth Bravo

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CARTA ABIERTA A ALBERTO ACOSTA, LA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE Y EL PUEBLO ECUATORIANO


 
Las organizaciones abajo firmantes, miembros de organizaciones sociales, académicas, campesinas, de productores orgánicos, de derechos humanos y ambientales y otras organizaciones que trabajamos por la soberanía alimentaria, la calidad de vida de las poblaciones y la protección de la biodiversidad,  hemos recibido con beneplácito el anuncio hecho por el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente del Ecuador, Alberto Acosta para declarar al Ecuador Libre de Transgénicos.
 
Con esta decisión el Ecuador se unirá a las miles de regiones que en los cinco continentes se han declarado Libres de transgénicos.
 
Declarar al Ecuador libre de Transgénicos significa dar pasos decisivos hacia una agricultura sin agrotóxicos. Diez años de cultivos transgénicos  en países como Argentina (uno de los pocos países que han adoptado masivamente esta tecnología), han demostrado que estos demandan de un altísimo uso de herbicidas y otros insumos inorgánicos.
 
Impedir que a la agricultura ecuatoriana ingresen semillas genéticamente modificadas puede significar los primeros pasos hacia una producción agroecológica, que recoja lo mejor de la ciencia moderna se valoricen los conocimientos ancestrales, potencie la agro-biodiversidad local, recupere la salud de los suelos y las fuentes de agua.
 
Significará por lo tanto, alimentos sanos para la población, menos trabajadores rurales intoxicados por agrotóxicos, menos ríos contaminados, menos biodiversidad perdida por contaminación, más trabajo rural, porque el paquete tecnológico transgénico desplaza mano de obra.
 
Un país libre de transgénicos es un país más soberano porque la soberanía alimentaria es un requisito para alcanzar la soberanía nacional, y esta no es posible si los agricultores no tienen control sobre las semillas (porque todas las semillas transgénicas son patentadas); si se ven obligados a aplicar un paquete tecnológico; a entrar en contratos con empresas que son las que en última instancia se benefician del modelo que promueve la agricultura transgénica.
 
El declarar a un país libre de transgénicos ayudará a otros a seguir ese camino. Nos permitirá comprobar que es posible un mundo distinto al que las empresas transnacionales nos quieren obligar a aceptar como el único posible. Ellas sueñan con un mundo totalmente contaminado por sus transgenes, anhelan estar presentes en nuestro pan y en cada una de las facetas de nuestra vida.
 
Pero otro mundo es posible.  Construir una sociedad libre de transgénicos no es fácil, pero no es imposible y todos estamos dispuestos a contribuir que esta utopía se haga realidad.