Maíz contaminado en 9 estados de México
CONTAMINACION
TRANSGENICA DEL MAIZ EN MEXICO: MUCHO MAS GRAVE
* Contaminación también en Chihuahua, Morelos, Durango,
Edomex, Puebla, Oaxaca, San Luis Potosí, Tlaxcala y Veracruz
* Encuentran en todos contaminación
con Starlink, variedad prohibida para consumo humano en Estados Unidos
* Dos, tres y cuatro diferentes transgénicos en la misma planta,
todos patentados por transnacionales biotecnológicas
* Las comunidades indígenas y campesinas toman el proceso en
sus manos, demandan parar importaciones de maíz, mantener la
moratoria al maíz transgénico y detener la ley de bioseguridad
en discusión en el Congreso.
Representantes de comunidades indígenas y campesinas de Oaxaca,
Puebla, Chihuahua, Veracruz y las organizaciones CECCAM, CENAMI, Grupo
ETC, CASIFOP, UNOSJO y AJAGI (*) dieron a conocer los resultados de
sus propios estudios y conclusiones sobre la presencia de contaminación
ransgénica en nueve estados del país: Chihuahua, Morelos,
Durango, Estado de México, San Luis Potosí, Puebla, Oaxaca,
Tlaxcala y Veracruz. Los análisis fueron realizados sobre más
de 2000 plantas, provenientes de 138 comunidades campesinas e indígenas.
En 33 comunidades (24% del total muestreado)
de 9 Estados se encontró alguna
presencia de genes transgénicos en el maíz nativo, con
resultados en diferentes parcelas que van desde 1.5 por ciento hasta
33.3 por ciento.
(Ver cuadro informativo total al final del documento)
En esos nueve Estados que mostraron positivos
se encontró contaminación
coincidente con la proteína Bt-Cry9c,
que identifica el maíz Starlink, de la empresa Aventis (de Bayer),
prohibido para consumo humano en Estados Unidos. También se
encontraron en esos mismo estados contaminación con otras cepas
de Bacillus Thuringiensis (Bt) -utilizada para maíz transgénico
Bt, entre otras por las empresas Monsanto y Novartis (de Syngenta)-
y positivos para la proteína
CP4-EPSPS de Monsanto, que indica maíz transgénico con
resistencia a herbicidas.
Los análisis fueron realizados con "kits" de detección
comerciales de la marca Agdia (test DAS ELISA), primero realizados
por las propias comunidades y organizaciones, con apoyo de biólogos
de la UNAM y más tarde con el mismo tipo de kits, a cargo de
una empresa que los distribuye en México.
" Nuestros análisis coinciden con la contaminación
del maíz nativo que se había dado a conocer al público
Anteriormente, por los investigadores Chapela y Quist de la Universidad
de Berkeley y por el INE-Conabio. Ahora vemos que la contaminación
existe además, como mínimo, en el Sur, Centro y Norte
del país" dijo Ana de Ita del CECCAM, y agregó "Esto
es apenas una pequeña muestra, pero nos indica la gravedad del
tema: si tomando muestras al azar de algunas decenas de comunidades
indígenas y campesinas, en zonas alejadas de los centros urbanos
y en comunidades que usan su propia semilla nos muestra contaminación,
el problema entonces es mucho mayor. La presencia de Starlink es especialmente
grave porque estaría en el maíz que consumen las comunidades.
Las plantas en varias comunidades que contenían dos, tres y
hasta cuatro transgénicos en forma concomitante, indican que
la contaminación tiene muchos años y que el maíz
campesino contaminado se ha estado cruzando por muchas generaciones
para haber podido incoporar todo estos eventos diferentes en su genoma. "
Silvia Ribeiro del Grupo ETC, señaló que "un riesgo
aún mayor es la contaminación que se podría dar
por la producción que hay en Estados Unidos de maíces
transgénicos para producir sustancias que van desde
plásticos y adhesivos a espermicidas y abortivos. Ya ha habido
escapes accidentales de este maíz modificado para producir sustancias
no comestibles en Iowa y Nebraska, si la contaminación ha llegado
a los lugares más remotos de México donde el cultivo
de maíz transgénico está prohibido, ¿qué garantiza
que no lo harán estos maíces también?"
Ribeiro agregó que "Todas las proteínas detectadas
están patentadas, al igual que todos los transgénicos
en el mundo. Monsanto, que tiene más del 90% del mercado mundial
de agrotransgénicos, ganó un juicio contra el agricultor
canadiense Percy Schmeiser por "uso indebido de su patente" cuando
se contaminó su campo accidentalmente, En este momento hay más
de 2000 juicios similares de ésta y otras empresas contra agricultores
en Canadá y Estados Unidos."
Ante esto, Elizabeth, campesina indígena de Veracruz declaró que" Son
las empresas las que deben ir a juicio por contaminar: declaramos públicamente
su responsabilidad y no permitiremos ningún juicio de parte
de ellas, en ninguna parte de México, por dañar nuestro
maíz con sus transgénicos"
Pedro, indígena de Chihuahua, junto a otros representantes
de comunidades indígenas y campesinas, aclararó que para
ellos la contaminación del maíz es un ataque a sus raíces
culturales más profundas y una amenaza a la base misma de su
sustento y autonomía.
"Nuestras semillas, nuestro maíz, son la base de la soberanía
alimentaria de las comunidades, y también es mucho más
que un alimento, es parte de lo sagrado, de nuestra nuestra historia,
nuestro presente y futuro."
Baldemar Mendoza, indígena de Oaxaca, narró que además
han encontrado en Oaxaca y otros Estados plantas deformes, que son
transgénicas.
"Hemos visto muchas veces malformaciones en el maíz, pero
nunca de esta forma. Una planta deforme en Oaxaca, que aún conservamos
dio positivo para tres diferentes transgénicos. Los ancianos
de las comunidades dicen que nunca habían visto este tipo de
malformaciones." Dijo también que a su comunidad venían
a decirle "que no se preocuparan por la contaminación,
porque desde hace cinco o seis años que plantan transgénicos
y no hay pruebas de que sea dañino para la salud … pero nosotros
sí tenemos
pruebas: diez mil años de experiencias muestras que nuestro
maíz es bueno para la salud. Contaminarlo con transgénicos
es un crimen contra todos los indígenas y campesinos que milenariamente
cuidamos el maíz para que la humanidad pueda disfrutarlo."
Alvaro Salgado del CENAMI agregó, citando un poema nahuatl
que para las comunidades el maíz "Es nuestra madre porque
nos da la vida, nos da la unidad y la identidad, como hijos de una
misma familia, nos hace amar nuestra madre tierra y no abandonarla,
nos hace pueblos. El maíz lo compartimos con alegría,
pero nadie tiene derecho de utilizarlo como si fuera dueño,
el maíz tiene derecho
de alimentarnos a todos, pero no lo podemos apropiar. Tenemos una mutua
relación, por eso lo defendemos de las zorras, los coyotes,
las ratas y sus rabias.
No queremos que se acabe, porque nosotros
existimos por el maíz."
"La contaminación no es sólo un problema más",
dijo Salgado, "es una agresión en lo más profundo
de lo que da identidad a México y sus habitantes originarios.
Por eso las comunidades y las organizaciones hemos decidido tomar el
problema en nuestras propias manos, no dejaremos que los técnicos
y las instituciones y empresas que nos dieron los químicos y
las semillas híbridas vengan ahora a decirnos que no nos preocupemos
o que nos darán la solución con
otras semillas. Queremos nuestras semillas y las vamos a defender y
rescatar."
Carlos Chávez de AJAGI contrastó: "En dos años
que el gobierno sabe de la contaminación, no ha hecho nada ni
para saber su extensión ni para detener las fuentes de contaminación,
incluso, con la excepción de los estudios del INE-Conabio (Instituto
de Ecología-Comisión Nacional para la Biodiversidad),
no se le han entregado al público los resultados de estudios
realizados por ellos mismos, como los de la SAGARPA (Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación). Víctor
Villalobos, ahora delegado por ésta en la presidencia de la
CIBIOGEM (Comisión Intersecretarial de Bioseguridad y Organismos
Genéticamente Modificados) y dijo que "la contaminación
en Oaxaca es un laboratorio natural" y que levantaría la
moratoria contra la siembra de maíz transgénico. Esto
solo favorecerá a las cinco o seis multinacionales que los producen,
con las que él mismo parece tener estrecha relación.Mientras
tanto, el Senado aprobó sin
discusión y con el apoyo de todos los partidos una Ley de Bioseguridad
que en vez de proteger los intereses de México protege el de
las multinacionales que nos contaminan, no toma el principio de precaución
que es lo que debería ser la mayor prioridad en nuestro país
por ser un país megadiverso, centro de origen del maíz
y otros cultivos. Por respeto a los indígenas, campesinos y
todos en México, esta ley no puede ser aprobada en la Cámara
de Diputados, donde se encuentra actualmente en discusión. Lo
que necesitamos en México es un NO rotundo a los transgénicos:
nos contaminan, nos hacen más dependientes, no los necesitamos."
Agregó que "Tampoco insitituciones internacionales como
el CIMMYT (Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y el
Trigo) que tienen el mayor banco público de semillas de maíz,
tomado de los campesinos e indígenas, han siquiera reconocido
que existe la contaminación y hasta tienen proyectos para desarrollar
maíces transgénicos. Están traicionando lo que
dicen que es su misión: apoyar a los campesinos
para su sustento."
Finalmente, Ana de Ita del CECCAM resumió las
demandas de las organizaciones reunidas en esta red:
- Rechazo total a los transgénicos
- Rechazo a la Ley de Bioseguridad, que es
solamente una legalización
de la contaminación
- Hacemos responsables por la contaminación a las multinacionales
que producen transgénicos, particularmente Monsanto, Syngenta,
Bayer, Dupont, Dow, BASF, y rechazamos sus demandas de "uso indebido
de patente" que son un atentado a los derechos del agricultor.
- Que el gobierno y la SAGARPA haga público todos los resultados
de los estudios sobre la contaminación
- Mantener la moratoria a la siembra y liberación de maíz
transgénico
- Parar en forma inmediata las importaciones
de maíz transgénico
- Respetar el derecho de las comunidades, establecido en el Convenio
169 de la OIT a ser consultadas en todo lo que refiere a sus recursos
naturales.
- Las comunidades indígenas y campesinas, apoyados por las
organizaciones que ellas decidan, tomaremos acciones específicas
para parar y revertir la contaminación. Invitamos a que todas
las comunidades indígenas y campesinas se sumen al proceso en
defensa del maíz (*) Comunidades indígenas y campesinas
de Chihuahua, Puebla, Oaxaca, Tlaxcala, Veracruz y otros estados.
CECCAM (Centro de Estudios para el Cambio
en Campo Mexicano) CENAMI (Centro Nacional de Apoyo a Misiones Indígenas) Grupo ETC (Grupo
de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración)
CASIFOP (Centro de Análisis Social, Información y Formación
Popular) UNOSJO (Unión de Organización de la Sierra Juárez
de Oaxaca) AJAGI (Asociación Jaliscience de Apoyo a Grupos Indígenas)
Por más información comunicarse con : Verónica
Villa / Grupo ETC: 55 63 26 64 y 044 55 85670840 (cel) o Ceccam: 56
61 1925
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Resumen de resultados de los
diagnósticos
de contaminación transgénica del maíz
campesino, 2003
Los análisis fueron realizados sobre más de 2
000 plantas, (en 411 grupos de muestras) provenientes de 138
comunidades campesinas e indígenas. En 33 comunidades
(24% del total muestreado) de 9 Estados - Chihuahua, Morelos,
Durango, Estado de México, San Luis Potosí,
Puebla, Oaxaca, Tlaxcala y Veracruz-
se encontró presencia
de genes transgénicos en el maíz nativo, con resultados
en diferentes parcelas que van desde 1.5 por ciento hasta 33.3
por ciento, en la segunda ronda de análisis.
En todas las comunidades que participaron
en estos diagnósticos
se practica agricultura campesina, usando mano de obra familiar
y pocos o nulos insumos químicos. El maíz se destina
principalmente al autoconsumo y se siembra en parcelas de entre
una y dos hectáreas, a partir de semilla nativa propia.
La mayoría de las comunidades se localizan en regiones
apartadas de los centros urbanos. Cada una de las comunidades
participantes del diagnóstico definió el
tamaño de su muestra y las plantas fueron seleccionadas
de manera aleatoria, tomadas de las esquinas y centro de cada
parcela.
En enero 2003 analizamos 105 muestras,
provenientes de 520 plantas, de los Estados de Puebla, Veracruz,
Chihuahua, San Luis Potosí,
Estado de México y Morelos. En agosto del 2003, se analizaron
muestras adicionales del Estado de Tlaxcala, que también
arrojaron positivos con el mismo método que se describe
a continuación.
A partir de pruebas de determinación de endotoxinas mediante
la técnica DAS-ELISA, utilizando los kits comerciales
de la marca Agdia, con un lector de densidad óptica y
filtro de 620 nm, se realizó el primer diagnóstico
de la presencia o ausencia de cinco tipos de proteínas
que están presentes en organismos transgénicos.
Cuatro de ellas para detectar la toxina de Bacillus thuringiensis
: Bt-Cry 1Ab/1Ac, Bt-Cry9C, Bt-Cry 1C y Bt Cry2a y una que
otorga resistencia a herbicidas (CP4 EPSPS).
De estas 105 muestras, recogidas en
95 parcelas de 53 comunidades, 48.6 % fueron positivas a
proteínas transgénicas.
17% de las muestras fueron positivas concomitantemente a 3 o
más eventos, 13% fueron positivas concomitantemente
a 2 eventos, y 18.6% a un evento.
Del total de muestras analizadas se detectaron, entre otros,
21% positivas a Cry 1a /1ac, 26.67% positivas a Cry9c (Starlink)
y 34% positivas a CP4 EPSPS.
En julio/agosto 2003 se realizó un segundo diagnóstico
sobre sobre 306 muestras, integradas por grupos de hojas provenientes
de 1500 plantas y puntos de muestreo en las esquinas y centro
de las parcelas, ubicados en 101 comunidades indígenas
de seis estados del país: Oaxaca, Puebla, Chihuahua,
Durango y Veracruz.
Se partió de determinación de endotoxinas mediante
la técnica DAS-ELISA, y la detección fue realizada
por el laboratorio Fumigaciones y Mantenimiento de Plantas S.C.,
utilizando los kits comerciales de la marca Agdia, con un lector
de densidad óptica y filtro de 620 nm, diagnosticando
la presencia o ausencia de tres tipos de proteínas indicadores
de la presencia de proteínas de la toxina Bt que produce
plantas insecticidas (Bt-Cry 1Ab/1Ac, Bt-Cry-9C, Bt-Cry 1C)
y una que otorga resistencia a herbicidas (CP4 EPSPS).
De las 306 muestras totales en este
caso æprovenientes
de todas las comunidades y puntos de muestreoæ 32 muestras
(10.45%) arrojaron resultados positivos. 1 por ciento de las
muestras registró la proteina Bt-Cry 1Ab/1Ac; 1 por ciento
de las muestras registraron la proteina Bt-Cry 9C; 3.6 por ciento
fueron positivas para resistencia a herbicidas CP4 EPSPS. El
4.9 por ciento de las muestras fueron positivas de manera concomitante
para dos o tres diferentes transgénicos: El 3.9 por ciento
de las muestras fueron positivas para tres tipos: dos tipos distintos
de Bt y para resistencia a herbicidas: CP4 EPSPS, Bt-Cry9C, Bt
Cry 1Ab/1Ac; mientras que el 0.65 por ciento de la muestra registró la
presencia de dos características transgénicas:
CP4 EPSPS y Bt-Cry 1Ab/1Ac y el 0.33 por ciento fue positiva
para CP4 EPSPS y Bt-Cry 9C.
En 18 de las 101 comunidades muestreadas, entre el 1.5 por ciento
y el 33.3 por ciento de las muestras registraron resultados positivos.
En los estados de Oaxaca y Chihuahua
se han encontrado plantas deformes, que han dado positivo
a la presencia de transgénicos.
Algunos nombres comerciales y empresas
que comercializan productos transgénicos que contienen las proteínas encontradas
en el maíz mexicano:
De las proteínas de la toxina Bt que indican maíz
transgénico con Bacillus thuringiensis (Bt), resistente
a lepidópteros se encontró:
Bt-Cry- 9C presente en el maíz
StarLink de Aventis (propiedad de Bayer), prohibido en
Estados Unidos para consumo humano; Bt-Cry 1Ab/1Ac, presente,
entre otros nombres comerciales en los productos YieldGard de
Monsanto, Knockout de Novartis (propiedad de Syngenta), y NatureGard
de Mycogen; Bt-Cry1C en productos de las industrias Mycogen y
Ecogen.
CP4 EPSPS, que identifica por ejemplo
al maíz transgénico
resistente al herbicida RoundUp Ready de Monsanto, (resistente
al herbicida glifosato, conocido localmente como Faena o Basta).
Silvia Ribeiro/ ETC
Thu, 09 Oct 2003 16:33:30 -0500
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