Soberanía alimentaria y economía campesina
Desafíos Para
Guatemala En Las Negociaciones De La OMC
14 de Noviembre, 2005
El objetivo de
este análisis es
actualizar sobre el contexto de las negociaciones agrícolas
ante las puertas de la VI Conferencia Ministerial de la OMC en
Hong Kong, y determinar cuáles son los puntos relevantes
para Guatemala después de la ratificación del DR-CAFTA.
Susana Gauster, Alberto Alonso
Fradejas
Coordinación de ONG y Cooperativas CONGCOOP
INTRODUCCIÓN
Del 13 al 18 de diciembre del 2005, dos años después de la fracasada
V Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC)
en Cancún, los Ministros de los 148 países miembros de la OMC
se reunirán de nuevo, con el fin de avanzar en el proceso de liberalización
comercial. Esta vez en Hong Kong.
Tanto la Conferencia anterior como la próxima, se inscriben en la Ronda
de Doha, una ronda de negociaciones que, de acuerdo con el mandato de la IV
Conferencia Ministerial en Doha, debe realizarse en función de las necesidades
de desarrollo; particularmente mediante un trato especial y diferenciado (TED)
para los países en desarrollo en todos los ejes de la negociación.
Si bien las negociaciones comerciales en el marco de la OMC son mucho más
amplias que las anteriores en el GATT y pretenden abarcar casi toda la vida
humana (aparte de productos agrícolas y productos no agrícolas
se negocia la liberalización de servicios que incluye la inversión
extranjera bajo la forma de presencia comercial, la facilitación de
comercio, el fortalecimiento de los derechos de propiedad intelectual, entre
otros), la agricultura se ha vuelto la clave para avanzar en el conjunto de
los temas.
El Acuerdo sobre Agricultura (AA) tiene su origen en la Ronda Uruguay donde
por primera vez se incluyó el tema agrícola en las negociaciones
sobre la liberalización comercial. Anteriormente, en el GATT, por preocupaciones
de seguridad alimentaria, había quedado fuera.
El Acuerdo, negociado principalmente entre la Unión Europea (UE) y los
Estados Unidos de América (EEUU), tiene tres pilares:
a. Competencia en exportación
b. Ayudas domésticas
c. Acceso a mercado
En cada uno de los pilares se supone existe un trato preferencial para los
países en desarrollo. Esto a partir de reconocer una situación
completamente asimétrica.
Mientras los países desarrollados cuentan con altos subsidios, tanto
internos como a la exportación, la mayoría de los países
en desarrollo no tiene fondos suficientes que permitan subvencionar significativamente
su agricultura; y mientras los países desarrollados mantienen altos
impuestos a sus importaciones (aranceles), los países del Sur ya han
sido obligados, mediante los programas de Ajuste Estructural, a bajar considerablemente
los suyos.
En Cancún (septiembre 2003), los conflictos entorno a las negociaciones
en agricultura determinaron el colapso de la reunión ministerial, pues
los países más grandes del Sur que se organizaron en el denominado
G 20 ya no estaban dispuestos a: 1. negociar los nuevos temas ni los pendientes
(como los temas de Singapur: inversión, política de competencia
y compras gubernamentales) sin que hubiera acuerdo en el tema agrícola;
y 2. seguir abriendo sus mercados agrícolas mientras los países
desarrollados mantuvieran sus subsidios; así que un acuerdo en el tema
agrícola se volvió clave para el seguimiento de las negociaciones
en la OMC.
Finalmente, en julio de 2004 se llegó a un acuerdo marco, denominado
el Paquete de Julio 2004, que establece líneas generales para el seguimiento
de las negociaciones.
Guatemala acaba de ratificar un Tratado de Libre Comercio con cinco países
centroamericanos, República Dominicana y Estados Unidos (DR-CAFTA por
sus siglas en inglés). Este Tratado implica una liberalización
mucho más acelerada de la que se puede lograr en el marco de la OMC,
sin que tome en cuenta ni los subsidios de EEUU ni las asimetrías entre
EEUU y los países centroamericanos. Ante el hecho de que alrededor del
65% de las importaciones y del 60% de las exportaciones agroalimentarias guatemaltecas
se dan con los socios del DR-CAFTA, cabe la pregunta de cuáles de las
decisiones tomadas en el marco de la OMC todavía pueden beneficiar a
Guatemala y cuáles están completamente determinadas ya por el
DR-CAFTA.
El objetivo de este análisis es actualizar sobre el contexto de las
negociaciones agrícolas ante las puertas de la VI Conferencia Ministerial
en Hong Kong, y determinar cuáles son los puntos relevantes para Guatemala
después de la ratificación del DR-CAFTA.
La estructura del presente documento consta de un primer capítulo, acerca
del Acuerdo sobre Agricultura, las reformas que le da el Paquete de Julio 2004
y el Estado de las negociaciones en cada uno de los pilares, a las puertas
de la VI Conferencia Ministerial. Se verá que por las mismas indefiniciones
del Paquete de Julio—que si bien estableció un marco general, no concretó casi
ninguna de las medidas propuestas los “avances” de las negociaciones son bastante
modestos pues no tocan, hasta el momento, el desarrollo como eje central de
una ronda que suponía dedicarse a este tema.
El segundo capítulo, determina las diferencias más significativas
entre el contenido agrícola del DR-CAFTA y el del Paquete de Julio,
y analiza el impacto que las negociaciones multilaterales todavía pueden
tener sobre la agricultura guatemalteca. También describe la posición
de negociación del Gobierno Guatemalteco en la OMC y cómo llegar
a esta posición.
En el tercer capítulo se profundiza el aspecto de la ayuda alimentaria,
uno de los temas más polémicos en las actuales negociaciones,
a la luz de su importancia en impacto en Guatemala.
Por último, se concluye sobre los aspectos que Guatemala debería
defender en la VI Conferencia Ministerial en Hong Kong.
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